20/09/2026
Hay días de esos en los que una quisiera quitarse, detenerse y preguntarse si de verdad quiere seguir viviendo esta vida. Días en los que una piensa: ¿vale la pena todo esto?
Trabajar turnos de tantas horas, estar en el calor, invertirlo todo, arriesgarlo todo y después rezar para que alcance, para pagar todo y para que el negocio dé.
Hay días en los que quitarse parece mucho más fácil que seguir trabajando tan duro.
Pero entonces recuerdo algo: el amor que le tengo a mi negocio es mucho más grande que el cansancio. ❤️
Y quizás muchos nunca lo entiendan.
Escucho a cada rato: “Estoy cansado”.
Y yo también estoy cansada. Muchísimo.
Solo que mi día no termina cuando salgo del trabajo.
Yo salgo de mi negocio y comienza otro turno: ser mamá, ser esposa, limpiar, lavar, cocinar, estudiar con los niños, organizar la casa y tratar de que todo siga funcionando.
Mi día comienza a las 5:40 de la mañana y muchas veces no termina hasta las 12:00 de la medianoche o más.
Salgo tardísimo del negocio, agotada, con el cuerpo pidiendo descanso… pero todavía tengo que llegar a casa y prepararme para darlo todo una vez más.
Y entre tantas responsabilidades, hay días en los que ni siquiera tengo tiempo para preguntarme:
“¿Ya comí?”
“¿Ya descansé?”
“¿Cómo estoy yo?”
Porque siempre hay algo más que hacer.
Pero aquí sigo.
Cansada, sí.
Agotada, también.
A veces con ganas de soltarlo todo.
Pero sigo.
Porque detrás de este negocio hay sueños, sacrificios, lágrimas, noches sin dormir, dinero invertido, días difíciles y muchísimo amor.
La Chata Rosa no nació fácil. La estoy construyendo con mis propias manos, con trabajo, con sacrificio y con el corazón. 🌸
Y aunque haya días en los que continuar duela, todavía hay algo dentro de mí que me dice:
“No te quites. Todavía no.” ❤️🩹
Mañana será otro día. Y volveré a intentarlo. 🙏🏽✨