02/09/2019
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La cocina peruana expresa en cada uno de sus platos las voces y sentimientos de su pueblo, las risas y p***s de todos aquellos que fueron escribiendo las paginas de nuestra patria. Los que estuvieron aqui desde siempre, los que un dia vinieron desde muy lejos, los que nacieron aqui, fruto de nuestro mestizaje.
Desde los andes, el altiplano, la costa desértica y la amazonia. Desde Asia, Europa y Africa, todos, poco a poco fueron dejando atrás sus nostalgias y p***s,, abriendo un camino que encontró en la cocina del hogar, un espacio, para abrazarse con todo lo bueno que fueron construyendo.
El resultado, fueron platos que en algunos casos, fueron fruto del encuentro entre dos culturas diferentes que deciden unirse dando lo mejor de si para dar vida a algo nuevo, como nuestro tan querido cebiche, en el que limon y cebollas llegados desde muy lejos, deciden unirse al aji, al choclo y al camote, para rendirle homenaje a los pescados de nuestro mar pacifico.
Y en otros, fueron platos que viajando en la memoria de quienes vinieron a nuestra tierra, poco a poco fueron adaptandose al gusto y despensa local, hasta dar vida a un nuevo plato, hijo de nuestro mestizaje.
Es el caso de la receta de hoy, nuestro querido menestron.
Su padre, llamado Minestrone, nació en Genova al abrigo de hogares humildes. Hijo de la carencia y del amor de una madre que con muy poco quería darle mucho al hijo amado minestrone era una rica sopa hecha con las verduras que se tenían a mano, cocinadas largas horas a la que se perfumaba con abundante albahaca. .
Menestron en cambio nació en el Peru, al abrigo de familias de origen genovés, que ya afincadas en nuestra tierra, fueron saliendo adelante, fundando nuevas familias, teniendo hijos nacidos aqui e incorporando poco a poco a la receta original, suculentos trozos de carne, yucas y choclos, quizas para recordar a cada bocado, que tras décadas de sacrificio, sus nietos limeños, finalmente tendrían todo aquello que sus abuelos no tuvieron cuando niños.
El menestron es eso. Un encuentro emotivo entre la nostalgia de la tierra lejana y el agradecimiento al nuevo hogar. Una historia con final feliz.
Hoy comparto una receta de menestron que ojalá puedan hacer en casa, como debe ser poniéndole su toque personal o familiar. Porque esa es la magia de la buena cocina, en donde las recetas no son puntos de llegada sino de partida. Son partituras que uno interpreta según sus amores y desamores, sus nostalgias e ilusiones.
Aqui les va.
En una olla grande poner a hervir dos kilos de punta de pecho cortada en 4 trozos grandes. Dejar cocer por dos horas a fuego lento. Retiramos la carne y en ese caldito echamos las verduras.
Echamos primero unos frejolitos verdes, habas y unos pallares verdes. Luego echamos zapallo macre, zanahoria, papa blanca, nabo, vainita, apio y poro picado todo chiquito. Dejamos cocer todo a fuego lento. Es momento de echar fideos canutos crudos, luego cubos de yuca cocida y papa amarilla cocida. . Seguimos y echamos ahora choclo cocido y dejamos que hierva todo por unos minutos mas. Mientras licuamos ajos con abundante albahaca, queso fresco, parmesano y aceite de oliva.
Regresamos la carne cortada en trozos al menestron, añadimos el licuado, dejamos que el conjunto espese por unos cinco minutos y ya podemos apagar la olla donde encontraremos una sopa espesa y sabrosa. Echamos mas queso fresco rallado, parmesano rallado, chorro de aceite de oliva y listo.