18/07/2020
La vida es un gran misterio, y no importa cuán preparados estemos, siempre puede llegar a sorprendernos. Entre los muchos empresarios y emprendedores que se vieron afectados por la pandemia del COVID-19, se encontraba el señor Pascual, dueño de la anticuchería “Don Pascual” de Breña.
Debido a las nuevas condiciones sociales y legales que originó la pandemia, la anticuchería “Don Pascual” tuvo que dejar de operar. El tiempo pasaba y las pérdidas económicas se hacían sentir. Además, el personal de la anticuchería esperaba para reincorporarse al trabajo, su bienestar económico dependía de ello.
Consciente de todo, el señor Pascual tuvo que reinventarse y hacer movimientos rápidos. Comenzó vendiendo frutas y verduras, y gracias a la buena respuesta del público, incluyó también abarrotes. Y fue así como una parte del local de su anticuchería se convirtió en un minimarket.
Además, el señor Pascual, siendo un conocedor de las carnes, decidió diversificar su emprendimiento y apostó por abrir un carnicentro. Poco a poco fue reincorporando a su personal de trabajo de la anticuchería en sus nuevos proyectos.
Y cuando por fin las nuevas condiciones sociales y legales permitieron la reapertura de los locales de comida, el señor Pascual regresó a la venta de anticuchos y pollos a la brasa por delivery, respetando estrictamente los protocolos de salud para cuidar el bienestar de todos sus clientes.
Finalmente, todos los trabajadores de la anticuchería se han reincorporado a sus actividades. El señor Pascual se ha logrado reponer ante la crisis y ha demostrado que cuando un peruano se propone lograr algo, se arriesga, lucha y lo consigue.