26/05/2023
Una seguidora de la página nos envió esta imagen.
Al verla me pareció tan triste y tan real.
A la escuela llegan pequeños retoños llenos de vida y sueños.
Una vez que ingresan en el mundo escolar, el sistema comienza a hachar todos los brotes que estaban listos para crecer. Poco a poco se va moldeando a esos retoños para que todos sean iguales, muñequitos de madera sin vida.
Muchas veces, quienes se "formaron" dentro del sistema no advierten que existe otra manera más sana de crecer y desarrollarse y dejan a sus retoños en la escuela creyendo que es lo mejor para ellos.
No sé ustedes, pero me niego a seguir construyendo muñecos de madera. Quiero niños que puedan crecer libremente, sin límites. No los quiero iguales, los quiero únicos.
M. Gabriela Sirignano