06/09/2026
Campeche, no nos abandonen. 🥺Si esto le ocurre a empresas que llevan muchos años, a nosotros más. 😭
⚠️ CUANDO UN NEGOCIO CIERRA, TAMBIÉN HAY UNA HISTORIA QUE CASI NUNCA VEMOS ⚠️
El cierre de Lapa Lapa Campeche no solamente significa que un restaurante baja sus cortinas. Detrás de cada negocio que deja de operar existen meses de gastos, nóminas, renta, proveedores y, sobre todo, la necesidad de contar con clientes suficientes para poder mantenerse de pie.
Lapa Lapa, empresa originaria de Yucatán y con varios años de presencia en Campeche, atravesaba desde hace meses una complicada situación económica ante la disminución de visitantes y clientes.
Hoy, la empresa decidió poner punto final a sus operaciones en Campeche y regresar a Yucatán, donde mantiene otras sucursales activas. Sin embargo, incluso en Yucatán la cadena ha tenido que cerrar establecimientos que dejaron de generar los ingresos necesarios para continuar operando.
Y aquí viene una parte que como ciudadanos pocas veces vemos.
Un negocio puede tener una buena ubicación, una marca reconocida, instalaciones bonitas y años de experiencia, pero si las personas dejan de acudir, eventualmente los números dejan de alcanzar.
La situación económica que atraviesa Campeche es una realidad. Muchas familias han tenido que cuidar más su dinero, reducir gastos y elegir cuidadosamente dónde consumir.
Pero al mismo tiempo, como consumidores también tenemos una decisión en nuestras manos: dónde decidimos gastar nuestro dinero.
Cada vez que consumimos en un restaurante, una cafetería, una panadería, una tienda local o cualquier establecimiento de nuestra ciudad, estamos contribuyendo a que ese negocio pueda continuar pagando trabajadores, proveedores, servicios y renta.
No se trata de culpar a los campechanos ni de obligar a nadie a consumir donde no quiere. Se trata de entender que el consumo también es una forma de apoyar a nuestra ciudad.
Hoy le tocó a Lapa Lapa. Mañana podría ser cualquier otro negocio que durante años haya formado parte de la vida de Campeche.
Es triste ver cómo una empresa del sureste se despide de nuestra ciudad, pero también debe servirnos para reflexionar.
Si queremos conservar los negocios que forman parte de Campeche, tenemos que consumir en ellos.
Porque detrás de cada cortina que baja hay trabajadores, familias, proveedores y años de esfuerzo.