09/09/2026
Este plato nace del viaje y de las cosas que uno se va llevando en la memoria.
La pesca va a la parrilla con una talla de ajo, aceite y chiles secos, inspirada en los asadores del norte de España, particularmente del País Vasco y Galicia, donde el fuego, el pescado y la sencillez construyen una cocina profundamente ligada al mar. La talla aparece como un puente hacia México: el chile cambia el lenguaje del plato y lo trae de vuelta a nuestra tierra.
Los frijoles refritos, el plátano macho frito y el queso de Chiapas vienen de nuestro paso por Tabasco; la salsa de aguacate, las cebollas encurtidas y las tortillas recién hechas nos llevan a esos pasillos de humo de los mercados de Oaxaca, donde todo sucede alrededor del fuego y termina al centro de la mesa.
Al final, el plato habla de eso: de viajar, caminar otros territorios y regresar con sabores en la memoria. De entender que la cocina también se construye de lo que uno ha recorrido.
Nuestra interpretación de un pescado a la talla, donde distintos lugares y memorias terminan encontrándose en algo tan sencillo y tan nuestro como tomar una tortilla con las manos y hacer un taco.