07/12/2025
Sabores MoreliA.
Por: Lalo Álvarez.
“Tacos J. Campos: el pastor que conquista la noche moreliana”
Morelia es una ciudad donde las noches tienen su propio pulso: el murmullo de las calles, el olor a leña, las luces que parpadean, el tráfico que va perdiendo fuerza… y de pronto, ahí, como un faro rojizo en medio de la oscuridad, aparece el trompo.
En esta ocasión, Sabores MoreliA se detuvo frente a uno que ya es leyenda de barrio:
Tacos J Campos, donde el pastor no se sirve… se celebra.
El trompo giraba con esa cadencia hipnótica que solo dan los años de oficio. Las tiras de carne, finas y brillantes, se doraban al calor parejo, soltando el jugo exacto, ese que al tocar el comal se convierte en música.
El taquero con la serenidad de quien sabe que está alimentando un antojo ancestral lanzaba cortes rápidos y precisos, como si cada taco llevara su firma.
El primer bocado fue una declaración de intenciones:
Pastor suave, bien marinado, con ese equilibrio entre dulzor, acidez y un toque ahumado que se queda.
La tortilla calientita abrazaba todo sin romperse, la cebolla y el cilantro hacían su trabajo silencioso, y la piña… la piña llegaba como un pequeño destello que coronaba la experiencia.
Pero la sorpresa de la noche fue la hamburguesa de pastor.
Un invento que, en manos equivocadas, podría ser un capricho.
Aquí, en cambio, es una revelación.
Pan tostadito, carne de pastor en porción generosa, queso fundido que se derrama apenas la muerdes, y un sabor que combina lo callejero con lo creativo. Cada mordida era un recordatorio de que Morelia tiene talento para reinventar sus clásicos sin faltarles al respeto.
Las salsas que no se mencionan, se sienten iban desde la verde que consuela hasta la roja que pone a sudar a los valientes. Todo en J. Campos tiene ese toque de honestidad culinaria que no se presume: se sirve.
Entre plática, risas y el ir y venir de comensales, quedó claro que los Tacos J. Campos no son solo un puesto: son un pedacito de identidad moreliana, un rincón donde la noche se come en cuartos de taco y mordidas largas.
Cada visita es una promesa cumplida:
volverás.
Y volverás con alguien más.
Sabores MoreliA sigue recorriendo la ciudad, buscando historias que sepan, huelan y se sientan como Morelia.
Hoy tocó pastor.
Y vaya que valió la pena.