24/08/2026
QUINTO CUARTO
En la Roma del siglo XIX, una vaca se dividía en cuatro cuartos. Cada una con su lugar, su importancia y su valor reconocido.
Lo que sobraba —visceras, cola, cabeza— no pertenecía a ninguno de los cuatro y con el tiempo, a esa ausencia de valor se le empezó a llamar con ironía, el quinto cuarto.
Hoy la cultura sigue operando bajo la misma lógica. Lo que tiene valor esta claramente separado de lo que no lo tiene. Pero el valor nunca nació del objeto. Se construyó a base de escasez, distancia y de tiempo.
Mientras que las cocinas del mundo han construido su lenguaje del lujo a partir de ingredientes, México tuvo que construirlo a partir sus técnicas: nixtamalizar, tatemar, zarandear, adobar.
Esta temporada no es sobre casquería.
No es una reivindicación del desperdicio.
No es una celebración —ni una crítica— del lujo.
No propone una nueva jerarquía entre ingredientes.
Es tan solo una pregunta: ¿de donde viene el valor que le damos a lo que comemos?
La mesa de Lorea es el escenario donde eso se responde. Donde lo banal se transforma con tiempo y paciencia.
El Quinto Cuarto está por llegar.
¿Que ingredientes crees que el mundo todavía no sabe valorar?
Nueva temporada en Lorea a partir de septiembre.