25/02/2026
🔥 NOS HAN CONTADO MAL LA HISTORIA DE LA AREPA… Y NADIE LO DISCUTE.
La comemos casi todos los días. Está en la mesa del desayuno, en las esquinas, en los pueblos, en las ciudades. La defendemos con orgullo. Pero muy pocos saben que la arepa no nació en una cocina moderna… nació mucho antes de que existiera Colombia como país.
La palabra “arepa” proviene del término indígena erepa, utilizado por los pueblos caribes para referirse al maíz. Mucho antes de la llegada de los españoles, comunidades como los muiscas, taironas y quimbayas ya molían el maíz en piedras, lo amasaban con agua y lo cocinaban sobre superficies calientes de barro. No era un acompañante. Era el alimento central. Era sustento. Era identidad.
Y aquí empieza la polémica.
Durante años se ha discutido si la arepa es colombiana o venezolana. El debate se enciende en redes, en reuniones familiares y hasta en discusiones diplomáticas informales. Pero la verdad histórica es más profunda y más incómoda: la arepa no le pertenece a un país moderno… le pertenece a las culturas originarias que habitaron este territorio mucho antes de que existieran fronteras.
Lo que hoy llamamos Colombia y Venezuela era una misma región cultural indígena. La arepa no nació con una bandera. Nació del maíz, del fuego y de la necesidad.
Con la colonización llegaron cambios: nuevas técnicas, nuevos ingredientes, nuevas formas de prepararla. Pero su esencia sobrevivió. La arepa resistió invasiones, guerras, independencias, crisis económicas y hasta debates contemporáneos. Sigue ahí. Redonda. Simple. Poderosa.
Lo que para muchos es solo comida, para otros es memoria ancestral.
Entonces la pregunta no es si la arepa es colombiana o venezolana.
La pregunta es: ¿sabemos realmente lo que estamos defendiendo cuando la defendemos?
Porque cada vez que la partimos y la llevamos a la boca, estamos mordiendo un pedazo de historia precolombina que sobrevivió más de 500 años.
Y eso… cambia completamente la conversación.