México es, por su variedad y sabor, un caleidoscopio en el que las imágenes, las texturas, los sonidos y los aromas se mezclan y se recrean con las costumbres y el carácter de su gente. Cada Estado de la provincia mexicana constituye en sí mismo un microcosmos que alimenta el todo que nos conforma como país, como patria, como esa parte que se distingue del resto del mundo por su alegría y su sabor
. De entre los estados de nuestro país, hay uno que lleva en su nombre la bravura y el coraje, la fuerza y la capacidad del mexicano para creer y luchar por sus sueños; este lugar se llama Guerrero. En el Estado de Guerrero se impregnan entre si los sonidos de las guitarras, las letras de las canciones de amor y el sazón de su exquisita cocina. Guerrero es un rincón que trae del mar al pueblo el ritmo, el aroma a mezcal, la sal de su corazón azul, y la va repartiendo por toda nuestra tierra, dejando que nos llevemos en la sangre y en el corazón su música, su alegría, su energía, su color... Guerrero nos evoca siempre un recuerdo delicioso, un amor, un sueño...
Un recuerdo que viene de Chilapa, cuna del mejor pozole, tierra de maestros, artesanos, cantores. Chilapa de Álvarez, escenario donde se encuentran los corazones, nombró una vez, como en los cuentos, hace muchos años, los nombres de Alicia y Chente, que unieron su vida en una, junto con sus voces, su amor por su patria chica y sus ilusiones. Un amor de sangre guerrerense que les dio alas para llegar hasta la ciudad de México y formar en ella una cariñosa familia desde 1960. Un sueño, que ya traían en la sangre, Chilapa, del cual nunca podrían separarse. El sazón de la cocina en sus manos se impuso y los llevo a fundar, hace más de 50 años, el restaurante de comida chilapeña con mejor sabor de la Ciudad de México, donde se sirve desde entonces lo mejor de la comida tradicional chilapense, y en donde el sueño de Alicia y Chente sigue dando sabor y alegría a quienes nos visitan todos los sábados y domingos en esta, su casa, su restaurante, Casa Licha.