29/04/2026
Un día dejarán de pedírtelo.
Llegará un momento, más pronto de lo que crees, en el que sus manos serán demasiado grandes para las tuyas y sus antojos ya no serán tan simples como un elote preparado.
Hoy, su felicidad todavía depende de ti. Todavía se emociona con el aroma del maíz recién cocido y con ese momento a tu lado en la banqueta. Para ellos, no es “solo un elote”; es la prueba de que en su mundo, tú eres quien hace que las cosas buenas sucedan.
No dejes que este 30 de abril sea un jueves cualquiera frente a una pantalla. La infancia se construye de estos pequeños bocados de alegría que, aunque parecen sencillos, son los que se quedan grabados para siempre. Mañana, dale el “sí” que está esperando. Regálale el recuerdo de que papá y mamá siempre supieron cómo celebrar su día.
Lo digo porque yo estuve ahí.
Hoy, siendo adulto, me doy cuenta de que la felicidad no es algo que se queda atrapado en la infancia. A veces pensamos que ser feliz es solo cosa de niños, pero yo hoy me siento más feliz que nunca.
Agradezco profundamente a mis padres por la infancia que me dieron; por cada momento de alegría, cada elote y cada anécdota. Todo eso fue el cimiento de la plenitud que vivo hoy. Por eso, cuando veo a un niño o una niña sonriendo en Elotes Goztes junto a su familia, no solo recuerdo lo que viví, sino que confirmo que esa cadena de felicidad sigue viva.
Mi motor es saber que la alegría que aprendí de pequeño es la misma que hoy, como adulto, me impulsa a darle con todo para que otros también la encuentren.
Atte.
Gabriel Gonzalez
Fundador de Elotes Goztes