12/07/2022
Quieres conocer un poco más de la región donde se encuentra este hermoso lugar que es YALAHAU, cuenta sobre el flujo de PIRATAS por la zona....
Un aspecto de importancia para conocer mejor una fracción de la economía del sitio es el hecho de que a la par de las actividades licitas propias del puerto, algunos de sus habitantes –entre ellos el propio comandante militar – decidieron dedicarse a la introducción de géneros extranjeros de manera clandestina y, aún más, aliarse con los piratas y darles morada en el propio poblado. De tal forma sucedió con el español Juan Bautista Borja, quien “por dar alojamiento al pirata Juanillo y secuaces” fue juzgado en octubre de 1829. Esta zona peninsular es rica en historias de piratas y contrabandistas, designaciones que incluso en la documentación se traslapan para señalar a los extranjeros o nacionales enemigos de la corona española o del México independiente, que por sus acciones de contrabando pasaron a ser trasgresor(es) de las leyes. Un ejemplo de ellos fue Miguel Molas quien en entre 1810 y 1814 se desempeñaba como vigía y funcionario aduanal en El Cuyo, cerca de Río Lagartos, en Yucatán, cargo al cual renunció. Había tenido a su cargo también la recaudación de fondos para la reconstrucción de Yalahau que hasta ese entonces se llamó Nueva Málaga. Se le acusó de haberse apropiado los fondos que recaudó y de coludirse con piratas para beneficio de su propio caudal. Estuvo incluso preso por estos y otros cargos Miguel Molas, también fue acusado de piratería y de conducir negocios con bucaneros famosos como los hermanos Lafitte, uno de los cuales murió a consecuencia de las heridas que sufrió durante una pelea con Molas. Al parecer Molas vivió una vida de aventurero y mucho de su biografía está rodeada por la leyenda, la especulación y las conjeturas. La península de Yucatán, durante los siglos XVII, XVIII y principios del XIX, es rica en historias de piratas, de traficantes de mercancías y de personas, muchas veces relacionadas con los bucaneros, corsarios y contrabandistas a los que, al igual que a los piratas, se los consideró como transgresores de la ley. Miguel Molas fue un contrabandista que ha pasado a la historia como “el pirata Molas”, designación con la que es más conocido en las costas de Yucatán. Se cuenta que escapó de la cárcel de Mérida y se fue a refugiar a la isla de Cozumel, al rancho San Miguel, que había sido la antigua guarida de Lafitte. En ese lugar vivió con su mujer y sus hijos durante varios años hasta que el gobierno de Yucatán pareció olvidar las querellas que había en su contra. Regresó después a tierra firme instalándose en el rancho Tancah que fue su refugio final. Murió en las cercanías de ese paraje regresando de un viaje que emprendió a la población de Chemax. Su cadáver quedó en el camino y el indígena que lo acompañaba llegó hasta su rancho para dar aviso a la familia. Los hijos intentaron recuperar sus despojos, pero al trasladarlo por agua en una canoa, esta naufragó como consecuencia de una tormenta, perdiéndose el cuerpo de Molas en las aguas del Caribe mexicano. Hoy en día sin vestigio alguno que nos hable de su pasado, Nueva Málaga y sus historias no se encuentran registradas en la memoria de los habitantes de la región; únicamente la voz de algunos ancianos hace referencia a Yalahau como poblado que alguna vez existió en ese punto de la costa. En la actualidad el sitio sirve de lugar de esparcimiento para algunos visitantes que llegan por mar a disfrutar del ojo de agua ahí localizado, sin saber que cruzando el atracadero, los espera la historia intangible de la Nueva Málaga ahora Yalahau.