15/05/2025
Hoy te solté.
Nos preparamos en la moto, con tus cenizas en la bolsa que mi mamá me dio, yo sé que te hubiera gustado pasear una vez más en una KTM, no sabía a dónde llevarte para que estuvieras libre, así como tú eras. Daniel, quien nos llevó en su moto, parecía que te conociera, sabía bien por donde si y donde no esparcirte, tal vez en cierta forma te conoce, porque llevo tanto de ti en mi que ni me doy cuenta, o porque hablo tanto de ti que ya ni me doy cuenta. Pensaba esparcir tus cenizas tal vez en Polanco, donde naciste, Atenas 66 recodabas siempre, pero a mi mente llegaban imágenes tuyas manejando por periférico como todo un chilango, el lugar donde Esa vez que te quitaron la tarjeta de circulación enfrente de Televisa San Angel y maldijiste a los policías corruptos que “solo quieren dinero” podría ser un buen lugar, igual siempre que paso por ahí me acuerdo de ti. Quizás por el mercado Roma, donde comimos tan rico aquella ocasión, o en reforma, que la comparabas con campos elíseos y decías que en efecto, era más bonito tu México que tu adorado Paris. Más de un mes estuve pensando si tomarme una copa de vino a tu lado por última vez y dejarte ir en mi jardín, para al menos sentirte cerca cuando salga a jugar con tus nietos por las tardes, pero sigo recordando que tú desde chamaco amabas las motos y la velocidad y todo lo relacionado con el peligro. Aunque eran poquitas cenizas, tenía muy claro cumplir tu voluntad, así como tu fiesta de despedida, por cierto que vas a pasar a la historia como el loquito que hizo fiesta en el pueblo, en lugar de funeral. Y bueno, así de poquito fui soltando un poco de tus cenizas en lugares donde creí que te la ibas a pasar bien, casi sin darme cuenta te me fuiste de las manos por completo, así como en tus últimos días, cuando menos pensé ya quedaba poquitito de ti y con solo un puñito de tus cenizas, como no queriendo la cosa me aferré a ellas unos segundos más, como cuando se aferran los abrazos en las despedidas. Pronto te desee lo mejor y me senti feliz de cumplir contigo, por cierto, veníamos escuchando tu canción, o una de tus canciones, have you ever see the rain de credence, y asi, como la lluvia misma solté lo último que tenía en mis manos de ti, preguntándome si era tu mano, con la que fuertemente nos sujetaste a mi y a mis hermanas tantas veces, o si era tu boca, con la que intimidabas pero también dabas tanto amor, o tus piernas, esas que te hicieron campeón de cien metros planos, quizás tu cerebro incansable de meterle información con tus lecturas y lecturas diarias, o que finalmente fuera tu estómago, con el que degustaste tantos platillos hechos por mi, por ti, por tu hermosa madre la Panchita, o tus pulmones llenitos de aire para expresarte en donde se te diera la palabra, pero prefiero pensar que era una partecita de tu corazón, ese corazón enorme siempre lleno de amor por tus hijas y por tus nietos, ese corazón que nos sacó adelante trabajando sin parar hasta tu último día, ese corazón con el que amabas a tus amigos, a tus compadres, a tus hermanos, ese corazón con el que amabas la música, las motos, los viajes, la lectura, el arte. El que se llenaba de orgullo cuando hacíamos algo medianamente bien, ese corazón con el que amaste a mi madre, tu Almita mijita hasta el final de tus días, así dimos un último paseo en moto y te me fuiste, a ser libre como solo tú lo supiste hacer en vida.
Te amo papá y espero que no estés descansando en paz, espero que donde estés sigas rockeando, fumando, tomando y entreteniendo a los que están a tu lado, cuando nuestras almas se vuelvan a encontrar estaremos felices de abrazarnos, mientras tanto seguiremos pensando en ti todos los días, mis hijos extrañan a su yayo y yo, yo te sigo viendo en todas partes.
Te amo por siempre y sin límite.
Tu kalapa.
(Renatta García)