Sencilla, divertida y de gran corazón; quien la conoce sabe que hizo honor a la buena mesa, agasajando y recibiendo a seres queridos en su casa, como una gran anfitriona, con su propio toque especial en la comida libanesa. Como amante de la buena cocina y del buen comer, en su refrigeradora siempre se encontraban delicias libanesas como: labneh, zataar, tabbouleh, hummus, kibbeh y otros manjares d
ulces deliciosos para quienes la visitaran. Para ella la cocina significaba el compartir y la unión familiar. Siempre todos eran bienvenidos en su casa. Desde pequeños aprendimos a disfrutar y apreciar esta deliciosa gastronomía, una de las mejores del mundo. Hoy muchos de los platos presentados en SHUKRAN son un verdadero deleite para el paladar, con recetas originales de nuestra abuelita Amine. Ha sido una tradición de cuatro generaciones y ahora, tenemos la oportunidad de cumplir un sueño y poderlas compartir con ustedes. SHUKRAN a la abuelita Amine por ser el árbol de vida, la raíz y unión de nuestra familia y existencia.