05/12/2025
La hallaca. Es mucho más que un plato típico: es ese abrazo colectivo que aparece cada diciembre en las casas venezolanas. Es el sonido de la familia reunida alrededor de una mesa llena de ingredientes, cada quien con una tarea —unos pican, otros amasan, otros arman— mientras las risas y los cuentos se mezclan con el olor del guiso.
Hacer hallacas es una ceremonia de unión. Es ese momento en el que las diferencias se guardan y todos jalan pa’ un mismo lado. La hallaca se convierte en testigo de chistes internos, de canciones viejas que ponen los tíos, de la abuela supervisando que la masa quede “amarillita y suave”, y de los niños tratando de aprender la tradición.
Cuando al fin la amarras y la metes a cocinar, sientes como si estuvieras envolviendo un pedacito de hogar. Y cuando la sirves en la mesa navideña, tibiecita, brillosa y perfumada, es como compartir un trocito de cariño con los tuyos.
La hallaca es familia, es celebración, es el recuerdo vivo de que, pase lo que pase, siempre habrá una razón para juntarse y brindar juntos. Es el sabor de estar en casa 🇻🇪
En Barepa le rendimos homenaje ofreciéndolas con mucho amor y dedicación.