12/11/2015
Os dejo un fragmento del libro "La enzima prodigiosa" del médico japonés Hiromi Shinya, especializado en cirugía colonoscópica. Destaco un capítulo sobre los químicos y fertilizantes utilizados en la agricultura y las consecuencias en los alimentos que ingerimos y su repercusión en el entorno y en nuestro organismo.
Y este es sólo un ejemplo de la cantidad de información que este médico japonés nos facilita sobre la relación directa entre salud y alimentación, recopilada a lo largo de mas 35 años ejerciendo la medicina entre Japón y EEUU.
En su afán divulgativo, el autor permite la reproducción total o parcial de la obra entre particulares sin ánimo de lucro. Por lo que si alguién está interesado en leerlo, que me escriba un privado.
NO HAY ENERGÍA VIVIENTE EN COSECHAS CULTIVADAS CON QUÍMICOS AGRÍCOLAS
Todo en el mundo natural está conectado. Todo influye en todo y mantiene un delicado balance. Aun esas cosas que sentimos innecesarias son necesarias en el mundo natural.
Cuando cultivamos cosechas agrícolas, los químicos agrícolas se usan con frecuencia para prevenir el daño a las cosechas por insectos nocivos. Sin embargo, «insecto nocivo» es un término
acuñado por los seres humanos. En el mundo natural no puede concebirse un insecto que cause daño.
A los humanos les disgusta cuando los insectos se meten en las cosechas agrícolas, pero la verdad es que, sean dañinos o útiles, los insectos añaden ciertos nutrientes a las cosechas cuando llegan a ellas. Ese nutriente es la quitina.
La quitina se encuentra en las corazas de los cangrejos y camarones, también la coraza que cubre el cuerpo de los insectos está formada por quitina. Cuando los insectos se posan en las hojas de las plantas de las cosechas, las hojas secretan enzimas como la quitonasa y la quitinasa. Esas enzimas permiten a las plantas absorber pequeñas cantidades de quitina, como un nanogramo más o menos, del cuerpo y las patas del insecto y la usan como nutriente.
De esta forma, los nutrientes que las plantas absorben de los insectos contribuyen a la vida de los animales que se comen esas plantas.
Sin embargo, esta cadena de nutrición es interrumpida por los químicos agrícolas. En lugar de la quitina las plantas y vegetales absorben los químicos agrícolas que se usan para repeler los insectos, generando, a fin de cuentas, gran daño a los humanos que se comen esas plantas.
Más aún, los químicos agrícolas quitan la vida de seres vivos en el suelo. Estos seres vivos son la fuente de energía para las cosechas. Las tierras de las huertas que se rocían periódicamente con químicos agrícolas carecen de gusanos o bacterias benéficas de la tierra. Dado que las cosechas no
pueden crecer en tierra estéril sin energía viviente, se tienen que usar fertilizantes químicos. Las cosechas pueden crecer con los fertilizantes químicos, pero su sabor y su valor nutritivo es
deficiente. Ésta es la razón por la que los nutrientes de las cosechas agrícolas disminuye cada año.
Otro peligro se genera por la irrigación de las cosechas. El agua para el uso agrícola no se esteriliza con cloro como el agua del grifo. Pero el agua está contaminada con químicos agrícolas, la
contaminación de los ríos y las aguas negras. Se necesita mucha agua para hacer crecer las cosechas.
Las toxinas que entran en el cuerpo humano son, hasta cierto punto, excretadas por el cuerpo al beber agua. Lo mismo se puede decir de las plantas. Sin embargo, dado que el agua de riego que se supone debe excretar las toxinas de las plantas está contaminada, es inevitable que las toxinas se acumulen en las cosechas.
El tercer problema es el cultivo en invernadero. El propósito de usar el invernadero es reducir el daño de los insectos nocivos y controlar la temperatura. Sin embargo, el lado negativo de esto,
aunque no sea del todo conocido, es que la cubierta de vinilo bloquea la luz del sol. Las plantas no se pueden mover como los animales. Por esa razón están expuestas a grandes cantidades de rayos ultravioleta. Los rayos ultravioleta del sol hacen que las plantas y animales acumulen radicales libres y se oxiden. Para que las plantas se protejan de esto poseen un mecanismo que les permite producir grandes cantidades de antioxidantes.
Esos agentes antioxidantes incluyen las vitaminas, como la A, la C y la E, y los polifenoles como el flavonoide, el isoflavonoide y la catequina, los cuales se encuentran en gran cantidad en las
plantas. Esos antioxidantes son producidos cuando las plantas se exponen a los rayos ultravioleta. En otras palabras, si cortas los rayos de luz usando el vinilo, la intensidad de los rayos ultravioleta que reciben las plantas se reduce. Como resultado las plantas terminan produciendo menos antioxidantes, como las vitaminas y los polifenoles.
En la industria agrícola actual la prioridad es producir alimentos sin imperfecciones en lugar de producir alimentos con valor nutritivo. Las verduras cultivadas naturalmente tienen hoyos de insectos en las hojas, o sus formas pueden ser irregulares. En verdad no son verduras bonitas, pero tienen mucha más energía viviente.
Dado que obtienes tu energía de los alimentos que comes, si la comida no contiene ninguna energía viviente, nunca estarás sano sin importar cuánto comas. Una persona que no come alimentos cultivados naturalmente no puede esperar tener una vida saludable. La comida que comes cada día mantiene tu cuerpo y el criterio que utilizas para escoger lo que comes determina tu estado de salud.
La buena noticia es que un mayor número de personas está comenzando a usar fertilizantes orgánicos y métodos de cultivo orgánicos. El costo de estos productos es ciertamente mayor que el de los bienes «normales», pero si me preguntas, ése es el precio de una vida saludable y es mucho más barato que caer enfermo.
La vida se sostiene únicamente al ingerir alimento vivo. Las cosechas con energía vital sólo pueden ser producidas en tierras que tengan energía vital. Si las bacterias del suelo están sanas,
entonces las verduras y frutas también crecerán sanas. Los alimentos cultivados de manera sana haránque las bacterias del intestino humano estén sanas.