12/07/2026
Título: Lamentar lo sabido
El abandono sistemático del mundo rural ya ni siquiera es titular. Se podría decir que, al ser tan pocos los que poblamos estos lares, la cantinela repetida tantas veces ya no hace efecto porque apenas queda gente para escucharla. Una denuncia más desde el anonimato de un ciudadano —o de ciudadanos perdidos entre montañas— en este nuestro Bierzo puede sonar baladí y no interferir en la cotidianidad de las prioridades básicas de convivencia.
Todo esto nos lleva a una reflexión profunda sobre lo olvidado del contexto "rural". Vivimos la contradicción de ver cómo se venden las bondades de la política pegada al terruño durante las campañas electorales para que luego, tras un inesperado cambio de rumbo, se olvide lo hablado y el tiempo borre los recuerdos. La percepción ciudadana en este entorno es unánime y contundente, sin rodeos: "Nos tienen abandonados".
No pedimos milagros, porque no creemos en ellos; no pedimos imposibles, porque son inabarcables. Solo pedimos una coherencia simplificada.
La falta de previsiones públicas y eficaces en la prevención de incendios se manifiesta en el descuido de nuestros montes, los auténticos pulmones de la región. La limpieza y el mantenimiento de nuestra masa forestal es, indudablemente, el punto de partida y el eterno caballo de batalla. Sin embargo, el verdadero "santo grial" es, por encima de todo, la protección de los habitantes: los ciudadanos, los paisanos, los vecinos; las mujeres y hombres que habitan y dan vida a nuestra tierra.
En pueblos inmersos en una inmensa cantidad de combustible forestal, la creación y el mantenimiento de una simple franja perimetral es una medida imprescindible. Si a esto se sumara un sistema básico de irrigación por todo el perímetro, hablaríamos de una inversión mínima para el beneficio que reporta. Lo que no es admisible es ejecutar una franja perimetral y tardar uno o dos años en repasarla. La naturaleza no espera. En nuestro pueblo, la última actuación en la franja perimetral se realizó hace más de un año; duró una semana larga con una brigada y hoy, ante la falta de mantenimiento, los vecinos estamos temblando