27/10/2026
Hay algo que nadie te cuenta de irte de tu país: que cada vez que vuelves, ya no eres la misma persona. 🇲🇽❤️🩹
Hace años me fui de México con una maleta llena de sueños, muchas ganas de comerme el mundo y sin tener ni idea de todo lo que me esperaba.
Hoy tengo una vida en España que amo, un montón de sueños cumplidos y otros tantos por cumplir. Pero cada vez que regreso a Oaxaca hay algo que me mueve por dentro.
Volver a sentarme a la mesa con mi familia, comer hasta no poder más, perderme por los mercados, escuchar el ruido de las calles, encontrarme con mi gente y darme cuenta de que hay cosas que, por muchos años que pasen, siguen sintiéndose exactamente igual.
Este viaje me recordó muchas cosas, pero sobre todo una: que la vida pasa rapidísimo y que el tiempo con los que queremos es de las cosas más valiosas que tenemos.
También entendí que se puede amar muchísimo la vida que has construido lejos y, al mismo tiempo, morirte de ganas de volver a casa.
Porque emigrar también es eso: aprender a vivir con el corazón en dos lugares, celebrar todo lo que has conseguido y aceptar que siempre habrá algo que te haga falta.
Y aunque me encanta descubrir el mundo, cada vez tengo más claro que no hay viaje que se compare con volver a mis raíces.
Al final, qué bonito es cumplir sueños, pero qué importante es no olvidarnos de dónde venimos y de quiénes han estado ahí desde el principio. ❤️
Yo podré vivir en Sevilla, pero Oaxaca siempre va a vivir en mí. 🌺🇲🇽
Y ustedes, los que también viven lejos de casa, ¿qué es lo que más extrañan?