13/06/2013
La Leyenda de Qu Yuan y las carreras del barco del dragón
Qu Yuan era un poeta y asesor del gobierno del Reino Chu en el periodo conocido como Reinos o Estados en Guerra (475-221 a.c.). Su alto grado de educación era envidiado por otros asesores gubernamentales, quienes siempre esperaron la ocasión para deshacerse de él.
También era conocido por el pueblo como alguien humilde, siendo su poesía era conocida a lo largo del reino Chu, que para la época abarcaba casi un tercio del actual territorio chino.
Alrededor del año 300 a.c., un emisario del reino Qin llegó a la corte del Rey Huai, monarca del reino Chu. Su ofrecimiento era de paz si aceptaba una alianza entre los dos reinos. Qu Yuan, quien no confiaba en las benévolas intenciones de aquel emisario, aconsejó al rey hacer caso omiso de la propuesta, y en su lugar negociar con el reino Qi, al norte de Chu.
Lo que Qu Yuan no sabía era que el Rey Huai ya había negociado una alianza con el reino Qin, así que, aprovechando esta situación, otros consejeros del rey lo acusaron de deslealtad, y el Rey lo envió al exilio. Se dice que mientras Qu Yuan estaba fuera del reino y de los círculos del poder, escribió las más bellas poesías jamás escritas. Uno de sus últimos versos dice así:
“Más de un profundo suspiro tengo en mi desesperación,
Duelo de haber nacido en un momento tan desafortunado.
Uní un equipo de dragones de jade a un carruaje de fénix,
Y esperé que el viento arribara
Para elevar mi viaje.”
Qu Yuan esperó pacientemente a que el rey se diera cuenta de su error, algo que nunca sucedió. En su tristeza, tomó una roca de gran tamaño, la ató a sus pies y saltó al río Miluo -el quinto día del quinto mes.
Pescadores que presenciaban la escena partieron rápidamente en sus botes para salvarlo, haciendo ruido con tambores para que ni peces ni espíritus malignos dañaran su cuerpo. Qu Yuan murió ahogado.
Bajo la tradición china, es necesario rendir tributo a los antepasados para que su espíritu viva en el más allá. Por eso, y por el amor y respeto que su figura fundaba en el pueblo, muchos ciudadanos tiraron arroz al río, y así los peces se comerían el arroz, y no su cuerpo.
Días después del suceso, Qu Yuan se le apareció en sueños a uno de los pescadores, y le dijo que el arroz que la gente tiraba al agua se lo estaba comiendo el dragón del río. Necesitaban envolverlo para que solamente los pescados pudieran comer, de lo contrario se lo comerían a él.
Así, los lugareños empezaron a forrar el arroz en hojas de bambú. El dragón ya no lo comería, y los peces pensarían que la hoja de bambú era la piel de Qu Yuan, así también dejarían su cuerpo en paz.
El arroz envuelto en hojas de bambú –llamado zong zi- se convirtió en una costumbre tan interiorizada que cada año los chinos preparan este plato y solamente se come en el festival Duan Wu. También, el esfuerzo de los pescadores para salvar el cuerpo de Qu Yuan ha sido reinterpretado, y hoy en día las carreras de botes hacen alusión a este suceso.
Por cierto, el desenlace del rey Huai no tuvo un final feliz. Tras firmar la alianza y reconocer a su adversario como aliado, fue traicionado y trasladado al reino Qin, donde murió tras tres años de cautiverio.