05/10/2026
Hay una pregunta frecuente: ¿por qué ya no tostáis en la cafetería?
Durante muchos años, algunos días de la semana, el olor a café recién tostado llegaba incluso hasta la iglesia de la Peregrina.
Era un olor bonito. De esos que se quedan en la memoria. Olía a algo recién hecho, a panadería, a grano tostado. A esas cosas que hacen que una ciudad parezca más viva.
Durante un tiempo, aquel olor formó parte de Pontevedra. La gente lo reconocía. Sabía que estábamos tostando.
Pero empezamos a tostar cada vez más. Lo que antes ocurría algunos días empezó a ocurrir prácticamente todos. Y aquel olor que antes anunciaba que algo bueno estaba pasando podía acabar siendo demasiado para quienes vivían alrededor.
Así que hicimos algo que quizá no era lo más romántico, pero sí lo más sensato: sacamos el tostadero de la ciudad y lo llevamos a las afueras.
El café sigue tostándose.
El olor sigue existiendo.
Solo que ahora dejamos que Pontevedra lo eche un poco de menos. 🤎☕️