01/09/2026
Hay palabras que saben a otro tiempo.
En 1952, Soledad Galán dejaba escrito aquello de: “le dije a Francisco que íbamos a echar unos tintos y unos corderos en horno de leña a Casa Botín…”. Una frase sencilla, castiza y llena de vida, que parece traer de vuelta el Madrid de las sobremesas largas, de los vinos compartidos y de las comidas dichas sin artificio.
Porque Botín no solo aparece en los mapas de la gastronomía, también en la memoria escrita de quienes hicieron de esta casa un lugar al que volver. Entre literatura, historia y tradición, sus mesas siguen guardando el eco de aquellas voces que vinieron a celebrar lo más nuestro: el buen comer, el buen vino y la conversación.