28/07/2026
Y permitidme una última reflexión, quizás la más personal de todas.
Para muchos, El Bugui era un sitio donde venir a desayunar o a disfrutar de un brunch. Para mí era mucho más.
Era mi casa.
Era el lugar donde comía, donde reía, donde lloraba algunas veces cuando nadie me veía. Donde aprendí a ser empresaria a base de ensayo y error.
Era el lugar donde mis hijos crecieron. Donde pasaron muchos sábados y vacaciones de verano conmigo. Mientras yo trabajaba, ellos estaban cerca de mí, y eso siempre fue un privilegio que llevaré conmigo.
Cerrar El Bugui no significa únicamente bajar una persiana. Significa despedirme del lugar donde he vivido algunos de los momentos más importantes de estos últimos cuatro años.
Y eso duele. Mucho.
Pero, incluso en medio de esa tristeza, cuando miro hacia atrás, hay un sentimiento que consigue ser más grande que cualquier otro: el agradecimiento.
Gracias por confiar en nosotros una y otra vez. Gracias por vuestras palabras cuando un plato os sorprendía, por ese “estaba espectacular” que tantas veces fue aliento.
Gracias también por cada consejo. Nunca los vivimos como una crítica, sino como una muestra de cariño. Sentíamos que queríais que El Bugui siguiera creciendo y mejorando, y eso dice mucho de las personas que os sentabais al otro lado de la mesa.
Gracias por haber celebrado con nosotros vuestros cumpleaños, reuniones familiares, anuncios de embarazo, ver familias crecer estos años, reencuentros y pequeños momentos cotidianos. Sin daros cuenta, nos permitisteis formar parte de vuestros recuerdos.
Y a nuestros clientes de siempre... vosotros sabéis quiénes sois.
Los que conocíamos por vuestro nombre. Los que ya sabíamos que ibais a pedir antes de pedirlo. Los que nos preguntabais cómo estábamos, los que celebrabais nuestros logros como si fueran vuestros. Os llevaré siempre conmigo.
Hoy cierro una puerta que ha sido mi hogar durante más de cuatro años. Pero me llevo algo que nadie podrá quitarme: todas las personas maravillosas que he tenido la suerte de conocer gracias a El Bugui the Brunch.
Mirando atrás, siento que el agradecimiento no me cabe en el pecho.
Gracias por haberlo hecho posible.
De corazón.
Fdo. Katherine G.