20/08/2026
La parrilla tiene mucho de oficio y mucho de intuición.
No hay dos chuletas iguales. Cada pieza pide un tiempo, una intensidad de fuego y una forma distinta de tratarla. Hay que conocer la carne, leerla y saber escuchar lo que necesita.
Luego llega el trinchado. No es solo una forma de presentarla; es la manera de conseguir que cada parte alcance su punto perfecto.
Por eso decimos que la parrilla es un arte. Porque detrás de una gran chuleta no solo hay fuego. Hay conocimiento, experiencia y miles de horas delante de las brasas.