01/10/2026
¡Pincho para uno sin cebolla! Era lo que se escuchaba por el walkie a las trece horas nada más abrir HUUMM. Algún día me llamaba por teléfono para culparme de que pasaban cinco minutos de la hora sin estar la reja abierta y aprendió a estar en [ésta] su casa, aunque a cal y canto siguiese cerrada, antes de que los hierros de la calle Yglesia dieran la bienvenida abriéndose de par en par para oriundos y foráneos y él entrando por la cocina sin pedir permiso era la autorización que le hacía permisivo. Y el grito de sin cebolla era la primera señal para que en cocina supiésemos que acabábamos de abrir el chiringo. Me encantaba sentarme con él a charlar de las banalidades que no son otra cosa que seguir vivo. ¡Y así las cosas! Al rato llegaba su sobrino Alfonso, luego Pablo y seguía escuchándose por el walkie pincho de tercera sin cebolla para tres o para cuatro. ¡O para cinco o seis! Irónicamente llegaba un momento en el que nos pedían pincho para cuatro sin cebolla de décimo tercera vez. Era la clarividencia para que en cocina nos comiéramos la cabeza sin saber qué poner. Aunque algunas veces la cebolla estuviese presente y él no queriendo darse cuenta ó dándose cuenta demasiado terminara el pincho sin decir ni mu y aseverando que lo de aquí sí que eran pinchos. ¡Y no los que ponen en HUUMM! Otras te la tiraba sin que le importara y sin darse importancia alguna. Elena [de la que por cierto siempre decía que no quería salir] y Alfonso se tronchaban. ¡Lo de Unai es otra historia! Qué buenos ratos he pasado con el humor judío de ambos por una relación tan bien acostumbrada a presenciar a un padre y su vástago presumiendo y asumiendo el papel de cada uno. Pero dejando la cebolla pochándose… lo cierto es que te vamos a echar de menos. Y no quiero imaginar cómo van a ser las once a partir de ya. Aunque puedo aseverar que te vamos a tener presente y más de una ronda va a ser en tu nombre. ¡Aunque no la pague ni Dios! Has mu**to con la dignidad del guerrero y con tu escopeta en ristre. ¡Lo que más te gustaba hacer! Espero que el lugar que ocupes tenga una cocina sin cebolla.