14/06/2026
Hoy me cuesta escribir esto, pero necesito sacarlo.
Este no ha sido solo un negocio. Esta casa fue un cocedero de mariscos, que lo llevó el padre de mi marido, Juan Manuel Romero, que dedicó gran parte de su vida a este proyecto y nos dejó un legado de trabajo, esfuerzo y amor por esta profesión. Con el tiempo, mi marido y yo tomamos el relevo y lo transformamos en lo que hoy es: un restaurante hecho con ilusión, sacrificio y muchísimo cariño.
Nos metimos en esto sin tener ni idea de llevar un restaurante. Mi marido estudió Física y yo administrativo, pero aun así decidimos apostar por este sueño familiar. Hemos aprendido sobre la marcha, a base de trabajo, decepciones, errores, sacrificios, desvelos y mucha dedicación.
Incluso nuestro hijo, siendo todavía un niño, ha estado ahí cuando más lo hemos necesitado, ayudando en lo que podía y a su corta edad siempre ha apoyado sin pedirle, por qué veía que papá y mamá estaban desbordados, estamos muy orgullos y agradecidos cariño por ese apoyo incondicional.
Aquí hay mucho más que un negocio. Aquí hay historia, recuerdos, esfuerzo y una vida entera dedicada a salir adelante.
Pero la vida a veces cambia nuestros planes. La salud nos ha puesto en una situación muy complicada y, después de mucho pensarlo, hemos tenido que tomar una de las decisiones más difíciles.
Son demasiadas cosas a la vez, y por primera vez siento que no puedo con todo.
Por eso, con muchísimo dolor, hemos decidido traspasar el restaurante. No es una despedida fácil, porque entre estas paredes se queda una parte de nosotros y de nuestra historia.
Nos quedamos con el orgullo de haber intentado e intentar estar a la altura del legado que nos dejó Juan Manuel Romero y de haber luchado cada día por mantener vivo este proyecto familiar.
Gracias de corazón a todos los clientes, amigos y nuestra Meryam, que fue parte de la familia, gracias por el apoyo que nos has dado, y las personas que nos han acompañado durante estos años, a mi suegra, gracias por estar ahí, con esas delicias de postres. Gracias por vuestra confianza, vuestro cariño y vuestro apoyo.
Ahora toca levantarse, cuidarse y empezar una nueva etapa.
Y, sobre todo, gracias a Juan Manuel Romero por enseñarnos que el trabajo, la humildad y la constancia, son el mejor legado que una persona puede dejar.
Gracias por estar ahí. 🤍