22/09/2016
Endivia sana cada mañana
Un alimento que nació por casualidad y que hoy forma parte de muchas recetas de ensalada. Nos comemos la endivia hoja a hoja y averiguamos todos sus secretos.
Cuentan que los egipcios ya tuvieron el enorme placer de comer endivias o endibias. Son muchos los que sitúan el origen de esta hortaliza en el Mediterráneo. No les falta razón, ya que procede de la achicoria. No fue hasta el siglo XIX cuando se descubrió por pura casualidad. El encargado de tal hallazgo fue Jeff Lambrecht, un agricultor de Evere, localidad cercana a Bruselas. Por aquel entonces, Jeff descubrió unas raíces de achicoria cubiertas de tierra. Estas daban lugar a unos tallos blanquecinos de gran sabor. El agricultor comenzó a cultivarlas y, poco tiempo después, un botánico llamado Crézier mejoró su forma de cultivo hasta conseguir las endivias que conocemos en la actualidad. Curioso, ¿verdad?
Dejémonos de historias. ¿Qué tal si repasamos las propiedades de esta hortaliza?
Como bien sabrás, la endivia tiene un característico sabor amargo. Este sabor le otorga propiedades antiinflamatorias cuando se consume en crudo. Si padeces de artritis, no estaría de más que tomarás de vez en cuando un buen plato de endivias. Además, si eres diabético estás de suerte. Es un alimento que regula los niveles de azúcar en sangre. Por si esto fuese poco, disminuye los niveles de colesterol malo y aumenta los del bueno. No nos olvidamos de la fibra. Su alto contenido en fibra hace que sea un gran remedio contra el estreñimiento. Fantástico, ¿no? Se recomienda especialmente su consumo en otoño, cuando llegan los resfriados, ya que también mejora el sistema inmunitario y aumenta las defensas de tu organismo.