26/10/2026
💔 MACHALA, ¡CÓMO ME DUELES! 🖤🕊️
Hoy escribo con el corazón lleno de tristeza, impotencia y muchas preguntas que parecen no tener respuesta.
¿Qué nos está pasando? ¿En qué momento perdimos nuestra tranquilidad? ¿En qué momento salir de casa y regresar con vida se convirtió en una preocupación diaria?
¿Quién piensa en nosotros? ¿Quién piensa en las madres que esperan angustiadas el regreso de sus hijos? ¿En los padres que salen cada mañana a trabajar para llevar el pan de cada día a sus hogares? ¿En los niños que están creciendo en medio del miedo, las balas y la violencia?
¿QUIÉN PIENSA EN LOS MACHÁLEÑOS QUE SOLO QUEREMOS TRABAJAR Y VIVIR EN PAZ?
Que alguien nos explique: ¿por qué estamos viviendo todo esto? ¿Por qué tanta violencia? ¿Por qué hemos llegado al punto de sentir miedo incluso estando cerca de nuestros hogares?
Sabemos que existen malas decisiones, malas compañías, jóvenes que toman caminos equivocados, bandas delictivas, disputas y enfrentamientos que terminan sembrando dolor en nuestras calles.
Pero hay algo que me pregunto constantemente:
¿QUÉ CULPA TENEMOS LAS PERSONAS QUE TRABAJAMOS HONRADAMENTE?
¿Qué culpa tiene el padre de familia que madruga para llevar el sustento a su hogar? ¿Qué culpa tiene la madre que sale a trabajar para sacar adelante a sus hijos? ¿Qué culpa tiene el comerciante que abre su negocio con esfuerzo o el joven que estudia y sueña con un futuro mejor?
¿Por qué tenemos que pagar las consecuencias de decisiones, conflictos y enfrentamientos en los que jamás hemos participado?
Hoy una bala perdida puede arrebatarle la vida a una persona inocente. Alguien que simplemente caminaba por la calle, regresaba de su trabajo, esperaba un bus o estaba en el lugar equivocado en el momento equivocado.
Y entonces me pregunto: ¿acaso ya no tenemos derecho a caminar tranquilos por nuestra propia ciudad?
¿HASTA CUÁNDO, MACHALA? ¿HASTA CUÁNDO?
¿Hasta cuándo tendremos que salir de casa encomendándonos a Dios y rogando regresar con vida? ¿Hasta cuándo tendremos que llamar a nuestros familiares para saber si llegaron bien? ¿Hasta cuándo el sonido de una motocicleta, una sirena o una detonación nos hará sentir temor?
Lo más doloroso es pensar que hoy lloramos por una familia que quizá no conocemos, pero mañana podría ser la nuestra.
Hoy es una madre que pierde a su hijo. Mañana podría ser una esposa que espera a su esposo, unos niños que se quedan sin su padre o una familia que jamás vuelve a ser la misma.
Y NO, NO ES JUSTO. NO ES JUSTO QUE LA GENTE BUENA, TRABAJADORA Y HONRADA TENGA QUE VIVIR PRISIONERA DEL MIEDO.
¿Dónde están las soluciones? ¿Quién nos devuelve la tranquilidad? ¿Quién responde por las familias que han perdido a sus seres queridos? ¿Quién piensa en el futuro de nuestros hijos?
También debemos reflexionar como sociedad. ¿Qué está pasando en nuestros hogares? ¿Qué valores estamos enseñando? ¿Por qué tantos jóvenes terminan atrapados en las redes de la delincuencia? ¿Qué oportunidades les estamos ofreciendo para que no vean en las bandas criminales un camino?
La violencia no comienza solamente cuando se dispara un arma. También crece cuando se pierde el respeto por la vida, cuando normalizamos lo incorrecto, cuando callamos por miedo y cuando dejamos de preocuparnos por los demás.
¡YA BASTA!
🕊️ NO a la violencia.
🕊️ NO a las bandas delictivas.
🕊️ NO a las malas decisiones que destruyen familias.
🕊️ NO a la indiferencia y al silencio.
🕊️ NO a que personas inocentes sigan pagando con su vida.
❤️ SÍ a la paz, SÍ a la educación, SÍ a los valores, SÍ a las oportunidades y SÍ al derecho de vivir sin miedo.
Necesitamos autoridades que actúen con responsabilidad, familias que orienten a sus hijos y una sociedad que no pierda su humanidad.
Machala, me dueles. Me duele ver cómo una ciudad llena de gente noble, luchadora y trabajadora se encuentra atrapada entre el miedo y la incertidumbre.
No queremos acostumbrarnos a las muertes. No queremos que nuestros hijos crezcan pensando que escuchar disparos es algo normal. No queremos salir a trabajar con la angustia de no saber si volveremos a abrazar a nuestra familia.
No pedimos privilegios. Pedimos vivir. Pedimos trabajar. Pedimos regresar a casa. Pedimos PAZ.
Que alguien nos escuche. Que alguien nos explique hasta cuándo tendremos que soportar tanto dolor.
Porque nadie debería despedirse de su familia por la mañana con el temor de que ese abrazo pueda ser el último.
💔 Hoy lloramos por otros, pero mañana podrían estar llorando por nosotros.
MACHALA, NO MERECES MÁS SANGRE, MÁS LÁGRIMAS NI MÁS FAMILIAS DESTROZADAS.
¡QUEREMOS UNA MACHALA DONDE VOLVER A CASA CON VIDA NO SEA CUESTIÓN DE SUERTE! 🕊️❤️