28/08/2026
La moringa, este gran superalimento, después de habitar como maleza y árbol de sombra en nuestro Caribe colombiano, desde hace años viene formando parte de nuestros platos en un sinnúmero de preparaciones: desde el famoso sorbete de moringa hasta emulsiones, masmelos, aceites y cócteles.
Aquí les dejamos un poco de información de nuestro archivo de investigaciones.
La moringa es un árbol que puede alcanzar entre 10 y 12 metros de altura. Tiene flores pequeñas y blancas, frutos en forma de vainas largas y semillas redondeadas. Su sabor varía según la parte de la planta: puede ser astringente, picante y aromático. Las hojas y las semillas recuerdan al rábano; los brotes tiernos, a la mostaza; y las vainas, a los espárragos.
Sus hojas, flores, semillas, vainas y raíces son comestibles, aunque el consumo excesivo de la raíz puede resultar nocivo. Las hojas y los brotes se consumen como hortalizas o se utilizan para preparar jugos; las flores pueden comerse crudas, cocidas, en ensaladas o en infusiones; y las vainas pueden consumirse crudas cuando están tiernas o cocinarse para extraer sus semillas.
Las semillas inmaduras tienen un sabor dulce, mientras que las maduras pueden tostarse, freírse o consumirse en polvo y en infusión. De ellas también se obtiene un aceite dulce que se conserva fácilmente. Las raíces tienen una textura parecida a la de la zanahoria y un sabor picante similar al del rábano.
Originaria de la India, la moringa llegó a Centroamérica alrededor de 1920 como planta ornamental y luego se extendió por varios países del Caribe. En Colombia se encuentra en los Montes de María, la Sierra Nevada de Santa Marta y otras zonas de Bolívar, Sucre, Atlántico, Córdoba, Magdalena, Cesar y La Guajira.
En el resguardo Zahíno, en La Guajira, sus hojas se consumen tradicionalmente en forma de ensalada.