10/07/2025
Nuestra colección de corchos crece cada día, crece los amantes del vino y del buen gusto, agradecemos a nuestros distinguidos clientes quienes deciden dejan este hermoso recuerdo en nuestras manos como prueba y testigo de dos grandes historias.
La primer historia ocurre desde la siembra en los viñedos hasta la degustación en la mesa, de cada botella observamos su corcho y recordamos características como su año, su origen, su nombre, su tiempo de guarda, si era blanco, tinto, rosado o espumoso, pudo ser un vino joven reserva o gran reserva, del nuevo o el antiguo continente, aquí evocamos sus sabores principales e incluso percibimos restos de sus aromas adheridos en cada pieza, cada bodega nos brinda enfoques diferentes, un proceso que merece toda nuestra admiración y agradecimiento, gracias a todas las personas que con pasión trabajaron en la elaboración de lo qué fueron cada una de estas botellas.
Y la segunda historia ocurre cuando en nuestras mesas servimos copas llenas de sentimientos, algunas cargadas de alegría, poesía, amor ,triunfos, logros y celebración, algunas botellas fueron seleccionadas para diálogos de amistad, otras para compartir en familia y muchas otras para cierres de negocios, una botella fue testigo de momentos de tranquilidad y calma , así como también acompañaron momentos de difíciles decisiones , muchas de estas fueron disfrutadas en gratas compañías y otras en completa soledad, muchas fueron testigos de despedidas y otras de bienvenidas, incluso algunos tragos de estas botellas se les atribuyen las palabras que de otra manera nunca pudieron ser dichas, cada historia en la mesa con una botella de vino nunca será olvidada.
Conservamos sólo un pieza , el corcho de una botella de vino, que en los ojos correctos es una pequeña parte de un tesoro llamado historia.