08/07/2026
NO PUEDO QUEDARME CALLADO.
Como chef y parte del sector gastronómico, me duele ver cómo una de las industrias que más empleo genera en Bolivia atraviesa una de las peores crisis de su historia.
Según el Viceministerio de Turismo, Cultura y Gastronomía, más de 100.000 empleos directos ya se perdieron. Y detrás de esa cifra están miles de productores, agricultores, transportistas, caseritas, hoteleros, operadores turísticos y pequeños proveedores que también dependen de esta cadena productiva.
A los bloqueos se sumó la escasez de diésel y gasolina. Sin combustible no llegan los insumos, aumentan los costos, cae el turismo y muchos negocios simplemente no pueden seguir funcionando.
Y ahora, en medio de esta crisis, renunció la ministra de Turismo Sostenible, Culturas, Folklore y Gastronomía, dejando en marcha un plan de emergencia para el sector. (Erbol)
Mi preocupación es simple: Bolivia no puede darse el lujo de que la recuperación de la gastronomía y el turismo se detenga por un cambio de autoridades.
No quiero más discursos. Quiero acciones.
Quiero combustible para mover la cadena productiva.
Quiero apoyo real para evitar que más restaurantes cierren.
Quiero una campaña nacional que devuelva clientes a nuestros restaurantes y turistas a nuestros destinos.
Porque cada restaurante que abre significa empleo, producción y esperanza para decenas de familias.
La gastronomía no pide privilegios. Pide la oportunidad de seguir trabajando. Y el tiempo para actuar se está acabando.