La creación de la obra de arte supone un proceso, un progreso, un bagaje de conocimiento sumamente amplio y, sin lugar a dudas, un compromiso para con el otro, como también para con uno mismo. Respetar los caprichos, las desilusiones, los fracasos y hacer de ellos lo más productivo del procedimiento habla definitivamente de un proceso creativo, con sus estrategias y sus métodos. Creemos que tampoc
o está de más comparar la sensación que tiene el artista al ver la obra terminada. Seguramente siempre verá el detalle que falta o las particularidades a mejorar pero es en la recepción, en quien mira, escucha, o aquí, quien se toma una cerveza, donde está la verdadera búsqueda del cervecero.