04/01/2026
“SE APAGARON LAS LUCES, JAMÁS SU ESPIRITU” En julio de 2.020, plena pandemia x COVID, y cuando nadie invertía un peso en la provincia y país, decidimos alquilar y apostar por un proyecto distinto para la Rioja, una cafetería, restaurant y coctelería de una dimensión inexistente en la provincia.
Ese proyecto tenía, como mínimo, una extensión contractual de 10 años, motivando así, una inversión de más de U$S300 mil, sin saber, si quiera, si podríamos abrir al público.
Pero el amor por la provincia y lo que hacíamos, eran más fuerte…
La Comisión de Club Social, dirigida, por ese entonces, por el Prof González, pusieron a disposición un edificio deteriorado por el tiempo y su falta de mantenimiento, como era de público y notorio conocimiento; el cual remodelamos, hasta la inauguración, el 9/1/21.
Todos, propios y extraños, admiraron “Ciervo”, y fue motivo de miles de fotos y filmaciones que quedarán en el recuerdo. Lamentablemte, una comisión nueva de club social, encabezada por el médico Garrot de la Colina, y la sec. De comisión, ab. Clara Torres, (funcionaria judicial con carpeta hace más de 2 años), a partir del 2023, nos hicieron la vida imposible, todo, con la anuencia y complicidad de un estado Municipal que, a principios de 2025, sin motivos ni razones fundamentadas, nos quitaron el permiso para realizar cualquier tipo de eventos.
Pero cuando el estado se mete, es porque detrás algo existe!
Una empresa multinacional, de la mano de dudoso empresario, aliado al gobierno, se metió en un lugar que estaba con contrato vigente y con exclusividad en gastronomía, cafetería y todo lo relacionado, aprovechándose de cuanta situación podía.
Nos persiguieron, desde municipio y provincia, con todo tipo de inspección posible, sin llegar jamás, a encontrar nada. Una “falla” edilicia en el techo del salón, de un edificio tan antiguo (1905), fue suficiente excusa. Dicha “falla”, no creaba riesgo para nadie, tal los informes realizados por una inspección solicitada…
Se encargaron de distribuir y atribuirnos cuanta mentira pudieron, mansillando el buen nombre y honor de quien invirtió y era conocido como su “dueño”. Aprovechando su pensamiento libertario.