Si al final, todo café será el Café de la Esquina”. Asevera un tradicional fileteado. Efectivamente, en la esquina noreste de Avenida del Libertador y Olazábal, hay uno de ellos y es el Café de la Esquina. El edificio fue construido en el año 1911 y este café funciona desde 1983. Una puerta muy atractiva nos invita a pasar. Sobre su bello piso de mosaicos calcáreos, mesas de madera, con indisimul
adas marcas del tiempo, dan apoyo a una amplia y heterogénea clientela. Al mediodía el salón adquiere una animada y bulliciosa vida. Las paredes tienen una noble boiserie, por sobre ella están pintadas en un color ocre claro y dan cabidas a infinidad de fotografías: cuadros con antiguos retratos, parejas de recién casados y ellas luciendo sus trajes de novias, fotos familiares en general, retratos de personajes inolvidables como Alberto Olmedo, Luis Sandrini, Juan Carlos Altavista, en su personaje Miguelito Tinguitella y Fidel Pintos, entre varias mas. La cabeza de Geniol diseñada por Mauzan, una gastada chapa de Fernet Branca, un cartel de ci*******os rubios Caravanas, una chapa enlozada colorida y ovalada de Pilsen Bleckert y Malta Bleckert, algunos fileteados de Bengochea, chapas publicitarias de Bidu, con sus botellas en formas de curvas y superficie granulada, ventiladores de techo con particulares aspas, la salamandra y su conducto de calefacción, una radio capilla, viejos ventiladores de mesa y la cenefa que corona toda la barra, brindan a este café un clima cálido y de añeja cordialidad. Diversos jarritos y chopps cuelgan en diagonal. Desde la caja nos atiende gentilmente la/el encargada/o. por sobre ellos, una placa enlozada de color azul y blanco dice: “Sarmiento. Asociación. Protectora de animales. Santiago del Estero 649. Buenos Aires, Sea comprensivo con los animales”
Los mozos uno de ellos lleva una jarra con clericó de sidra a una mesa donde conversan animadamente tres amigos. Un farol callejero, con un cartel enlozado de teléfono público. Protagoniza un amable sector del salón. En su poema Canción, dice Rafael Alberti: “Por las _Barrancas de Belgrano, los dos amantes, mano a mano/ juramentadas sombras ardientes/ los dos amantes, por las pendientes…”
A solo cuatro cuadras de la estación Belgrano y de las Barrancas, a dos del corazón del barrio chino y a siete del millonario estadio de River Plate. El Café de la Esquina recibe diariamente una consecuente cantidad de seguidores. El claro y luminoso celeste del cielo porteño se va fundiendo en naranjas y violáceos, hasta llegar a un categórico ultramar que a veces se confunde con cobalto. Una pareja sentada en una mesa en el rincón sobre Olazábal, cuyas miradas delatan que están en esa maravillosa e incomparable etapa de conocerse y de empezar a gustarse, antesala a desearse y quererse, pide dos chopps de sidra tirada. Por Avenida del Libertador el transito es intenso.