Reseña histórica
El especial sabor de los fiambres caseros nos permiten revivir el legado de los inmigrantes Picchi, llegados por 1880 del norte de Italia a la zona de Agustín Roca, cargados de sueños y con una profunda devoción por la Virgen Niña, hechos que no le permitían olvidarse de su Pavía natal. Esta tradición familiar, es la que don José transmitió a sus hijos, y ellos no dudaron en co
mpartirla y disfrutarla con los suyos. Era usual descubrirlos con los primeros fríos, preparar la masa para el salame con un buen vino tinto o salar la pata que en unos meses sería un espectacular jamón. Así Gustavo; con el afán de revivir cada año lo que serviría luego para el convite en su mesa sencilla pero acogedora, recibió de Carlos ese talento espectacular para recrear lo que él hacía tan bien. Profundamente generoso, fue maestro en lo que había aprendido para quien quisiera acompañarlo y sin dudas, en su mejor discípulo se convirtió su hijo. Esas delicias artesanales, que habían servido para compartir en familia y con amigos, trascendieron del pueblo y fue así que en 1986; en lo que en otros tiempos fuera un almacén, nacía La Casona del Fiambre Casero, en la combinación casi perfecta de los chacinados con los ravioles amasados por María. Hoy, estas exquisiteces llegan a todos aquellos que desean compartir la tradición del fiambre casero, preparado artesanalmente por los que saben tanto de costumbres gringas que es como si el tiempo no hubiese pasado y servidas con la calidez de quienes conocen que ese momento será un almuerzo o cena casi perfecto.