21/10/2026
Durante estos años de KaserCream he recorrido distintos mercados buscando productos frescos y de calidad.
Detrás de cada mermelada que elaboramos hay una búsqueda, una elección y una historia que merece ser contada.
Nuestros pimientos, por ejemplo, vienen de Pukio Encantado, una maravillosa chacra en Cañete que trabaja con casas malla, buscando reducir el uso de pesticidas y cuidar sus cultivos.
Sin embargo, había un lugar que todavía no conocía: el Gran Mercado Mayorista de Lima, en Santa Anita; y debo decir que me sorprendió gratamente.
Encontré un espacio amplio, organizado y limpio, con una logística impresionante para recibir y movilizar toneladas de frutas, verduras, hortalizas y granos. Un verdadero punto de encuentro entre comerciantes, intermediarios, restaurantes, mercados, bodegas y familias, cada uno con sus propias necesidades.
Pero más allá de los productos y los precios pude ver de primera mano el trabajo detrás de cada puesto.
Mientras gran parte de Lima duerme, allí comienza la jornada.
A la medianoche se encienden los los motores y empieza un movimiento comercial que no se detiene, madrugadas de trabajo, conocimiento del producto y una capacidad de negociación que merece reconocimiento.
El mercado mayorista es mucho más que un lugar donde comprar: es un termómetro de precios, un centro de intercambio y un espacio donde la oferta, la demanda y la calidad se encuentran todos los días.
También es verdad que no todo compensa el desplazamiento y las horas invertidas. Pero hay productos por los que definitivamente vale la pena hacer el esfuerzo.
En mi caso, fueron estos maravillosos ajíes amarillos 🌶️ (en cantidades pequeñas). Justo lo que una marca artesanal necesita: ingrediente adecuado, buena calidad y precio competitivo.
Es impresionante el valor de cada espacio, el capital que se mueve y la disciplina que exige trabajar en un entorno como este. La experiencia cuenta, pero también la capacidad de adaptarse, negociar y reconocer una buena oportunidad.
Y hubo una conversación con una comerciante que, aunque no es literalmente lo que dijo, resumía muy bien la lógica del lugar: " Si tienes un buen producto, una oferta competitiva y existe demanda, podemos hacer negocio."
Sin ataduras ni romanticismos comerciales, conociendo el mercado y entendiendo que la confianza se construye ofreciendo valor.
Me fui con ajíes, nuevas referencias y con una enorme admiración por quienes hacen posible que los alimentos lleguen hasta nuestras mesas.
Porque detrás de cada ingrediente hay más que un precio: hay producción, transporte, esfuerzo, madrugadas, negociación y miles de decisiones que mantienen viva nuestra economía.
En KaserCream creemos que una buena mermelada comienza mucho antes de llegar a la olla. Comienza buscando, preguntando, probando y eligiendo bien.
Y a veces, para encontrar ese ingrediente especial, hay que levantarse temprano y salir a descubrir dónde empieza su historia ... aunque nosotras no fuimos tan temprano 😉)