23/04/2026
El ocultista que abrió una abadía en Sicilia y la volvió mito negro
Aleister Crowley no construyó su fama solo con rituales y frases provocadoras; parte de su leyenda nació cuando abrió una comunidad en Sicilia y la presentó como una especie de laboratorio espiritual. Britannica señala que fundó la religión de Thelema a partir de The Book of the Law, texto que dijo haber recibido en El Cairo en 1904, y que en 1920 instaló la llamada Abbey of Thelema en Cefalù, donde vivió con varios seguidores. Desde fuera, el lugar parecía una mezcla rara entre retiro esotérico, disciplina ceremonial y desafío abierto a la moral británica de la época. Crowley ya venía de pasar por la Hermetic Order of the Golden Dawn, había desarrollado su idea de “magick” con k y hablaba de la voluntad personal como eje de su doctrina. Con ese historial, la abadía no tardó en atraer rumores, escándalo y una curiosidad casi morbosa.
Lo que volvió tan persistente su figura fue que no se vendía como simple brujo de salón, sino como fundador de un sistema completo con símbolos, textos, rituales y hasta vida comunitaria. Britannica indica que la prensa británica lo convirtió en blanco frecuente durante los años veinte y que un periódico llegó a llamarlo “the wickedest man in the world”, una etiqueta que ayudó a fijar su personaje público mucho más allá de sus propios escritos. A eso se sumó su expulsión de Italia en 1923, que cerró la etapa de Cefalù pero agrandó el mito. Por eso Crowley sigue apareciendo cada cierto tiempo: no como un mago perdido en notas viejas, sino como alguien que convirtió su propia vida en una maquinaria de símbolo, culto y provocación.