30/03/2026
COMUNICADO FINAL
Ya nos fuimos.
Cerramos esta etapa con una mezcla de tristeza y alivio. Tristeza por lo que podría haber sido, y alivio por salir de una situación que nos desgastó durante meses.
Cuando llegamos, apostamos de verdad. Trabajamos, invertimos tiempo, energía y dinero, y tratamos de levantar un espacio que estaba en condiciones muy difíciles: abandono, falta de mantenimiento, problemas eléctricos, matafuegos vencidos, filtraciones e inundaciones que incluso tuvimos que contener nosotros mismos.
Pero lo más difícil no fue eso. Fue el manejo y el trato.
Nos encontramos con un club sin socios activos, sin balances ni autoridades presentadas desde hace años, donde todo se manejaba sin control ni claridad. Cada pedido de información era una evasiva, cada intento de hacer las cosas bien parecía molestar.
Y especialmente, fue muy desgastante el trato del tesorero: respuestas soberbias, falta de respeto y una forma de manejarse que nunca nos dio confianza.
Con el tiempo empezamos a ver que los números no cerraban. Se nos hablaba de valores que no coincidían con la realidad y nunca se nos mostraban las boletas. En septiembre pagamos 100.000 pesos de buena fe y después supimos que la factura de ese mes era de 22.000. Recién cuando pudimos acceder al NIS, ya con la deuda avanzada, empezamos a entender lo que estaba pasando.
Más adelante, con una factura de más de 575.000, se nos quiso cobrar 200.000 cuando ese gasto se divide entre tres sectores. Otra vez, terminábamos pagando de más. Y no se trata solo de la plata: se trata de cómo se hicieron las cosas.
También pedimos desde el primer día regularizar cuestiones básicas como el REBA. Nunca se nos escuchó. La clausura fue la consecuencia de esa falta de responsabilidad.
Hoy, ya afuera, escuchamos versiones que no reflejan lo que vivimos. Por eso sentimos la necesidad de decirlo nosotros.
Nosotros siempre quisimos trabajar bien. Siempre fuimos de frente. Siempre actuamos de buena fe.
Nos vamos con la tranquilidad de haber hecho las cosas correctamente, y con algo mucho más importante que cualquier otra cosa: el respeto y el cariño del barrio, de la gente que vio cómo trabajamos y cómo nos manejamos.
Gracias a quienes nos acompañaron.
Lo demás, habla solo.